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Dillom: el exorcista

Por Yamila Trautman

Vértigo. La veloz sucesión de hechos afortunados que marcaron el último año en la carrera de Dillom inevitablemente genera ansiedad. Del primer adelanto de su disco Post Mortem (“Opa”, que hoy acumula más de 20 millones de reproducciones en Spotify, y más de 23 millones en YouTube) sólo pasaron 365 días. En el medio, la vida de Dylan León Masa cambió. A los 21, con sus letras provocadoras, su conscientemente inclasificable sonido y una actitud tan irreverente como madura, se transformó en el nuevo prodigio de la creciente escena local. La llegada al line-up del Lollapalooza Argentina en marzo fue el preludio de una seguidilla de shows a lo largo del país, que incluyó un hito de la era de la compra de tickets digital: las entradas para sus presentaciones en Vorterix se agotaron en sólo 4 minutos. 

“La verdad es una locura, pasó todo muy rápido. Fueron una serie de aciertos, uno atrás del otro. Por un lado, estoy muy contento pero por el otro es re chocante, por eso ahora estoy intentando bajar un poco y procesar todo para que no me explote la cabeza”, confiesa antes de encarar su primer viaje a España para ser parte del Primavera Sound Barcelona. “Estoy muy manija”, agrega. El 12 de octubre, para completar la checklist, coronará su 2022 con un show en el Luna Park (para el que también agotó entradas en 10 minutos).

Nada de esto ocurrió al azar. El éxito actual de Dillom es resultado de un minucioso proceso de focalización en la concreción de lo que él considera su sueño de la infancia, y la superación de miedos, prejuicios (“Tuve que pagar derecho de piso”, asume), obstáculos emocionales, económicos y familiares: la historia del allanamiento que llevó a la cárcel a su madre durante su adolescencia precede su reputación y le agrega mística y cruda realidad a sus orígenes. “Mi sueño era tener una banda y ser una estrella de rock: podría decir que se cumplió”, cuenta al recordar sus primeros acercamientos a la música. 

¿Hubo un momento específico en el que te diste cuenta de que la música era el camino?

No me acuerdo un momento clave pero de muy chiquito escuchaba mucho los Ramones y hacia los 8 ó 9, ya me manejaba con una compu bien y podía elegir más libremente lo que quería escuchar, no sólo lo que me imponían mis padres. Me acuerdo de descubrir un mundo con los videoclips en YouTube, me gustaban los Red Hot, AC/DC… Después empecé a tocar el bajo y me fui adentrando cada vez más. 

¿Tus viejos son melómanos?

Sí, los que más me acercaron a la música fueron ellos, me llevaban a recitales. Lo que más recuerdo es escuchar mucha música en el auto, solíamos ir de viaje a Misiones donde teníamos familia así que esos viajes de muchas horas los hacíamos escuchando discos. También tenía un disc-man cuando era muy chiquito y un mp4 que tenía Beatles, Beastie Boys, Elvis… Escuchábamos los mismos temas una y otra vez. Casi todo internacional pero también Babasónicos, a los que íbamos a ver con mis viejos siempre, y a Cerati, Leo García, Miranda!…

Justamente Miranda! y también Fito Páez te mostraron su apoyo, ¿cómo fue eso?

Es muy loco eso que se generó con las leyendas de la música. Los chicos de Miranda! fueron los primeros que se me acercaron para decirme que les gustaba lo que hago. Fito también… Por un lado es tan orgánico pero si lo pensás es muy loco cómo cerró ese círculo. Los que más se sorprenden son mis viejos…

¿Qué te dicen?

Es raro, al ser de otra generación se sorprenden con cosas distintas. Con los primeros millones de visitas en YouTube, que para mí era una locura, ellos no tuvieron dimensión de la importancia. Pero cuando salió la primera nota en Billboard mi viejo se recontra sorprendió: para mí era un logro enorme pero a él le cambió toda la visión el hecho de que estuviera en una revista. Ahora que estoy en la tapa le va a dar un infarto, jaja.

“Les puedo contar mi vida si les gustan las historias de terror. Yo no sé mucho de amar pero sí sé del dolor”, empieza Dillom en “220”, acaso el tema más confesional de Post Mortem, un disco conceptual motivado principalmente por su miedo a la muerte y los momentos más border de su vida. El rap y el hip-hop se fusionan con el rock, y coquetean con el indie, el post-punk y el industrial. La parodia -a la escena, a sí mismo, incluso a ese miedo- está presente en las letras así como las referencias culturales sobre todo terroríficas (Norman Bates, Lovecraft, Poe); Post Mortem le permitió darle a sus presentaciones en vivo el carácter de performance: simulando su propio funeral (cajón, coche mortuorio incluídos, gran despliegue de producción), en Vorterix, audiencia y crew fueron parte de una sesión tan teatral como espiritual. “Los shows ya pasaron a ser una misa, donde todos se sienten parte de algo”, dice.

¿Con Post Mortem lograste exorcizar por fin tu miedo a la muerte?

Siento que sí, no sé si en algún momento volverá, quizás se me dispare de nuevo. Pero ahora no lo tengo tan presente. Creo que al haber cumplido todos estos logros con los que toda mi vida soñé, un poco me tranquilicé con la idea de lo que quedará de mí si algún día no estoy más acá. Eso no quiere decir que no me resulte inquietante… Pero lo que más me inquietaba era el vacío que me generaba pensar que no iba a llegar a hacer las cosas que tenía ganas de hacer. 

¿Ahora podés imaginarte de viejo?

A veces trato pero me cuesta. Espero llegar de la mejor manera posible. No ser un viejo de mierda sino ser un viejo copado, pero tampoco un pendeviejo que dé vergüenza ajena. Espero que me lo digan si me ven así, jaja. 

¿Qué habrá “después de la muerte” como temática?

Me pregunto bastante qué sigue después de esto, qué otras temáticas puedo llegar a encarar ya que la muerte como tema es muy potente. Se me ocurrieron muchas cosas pero nada definitivo. Me voy a dedicar a recolectar experiencias, como ahora será viajar por el mundo, vivir la vida, aprender cosas.

¿Sos feliz?

Ufff. No sé. Debería serlo por todo lo que está pasando. No puedo pedir más, no me puedo quejar de nada, sería muy egoísta de mi parte. Pero es dificil saber cómo se siente la felicidad, es un concepto muy abstracto. Yo siento que la felicidad no es un estado contínuo sino momentos de estar contento, que últimamente me están pasando bastante y más seguido así que deduzco que sí, soy feliz. 

TRES COSAS QUE TENÉS QUE SABER DE DILLOM

• El tatuaje en su mejilla derecha, de un cartón de jugo, no tiene ningún significado especial. “Quería tatuarme algo que fuera diferente, lo veía en modo branding y resultó”.

• Sueña con colaborar con Skrillex. “Siento que con un productor sería una colaboración más fructífera. Diría con Eminem pero no sé qué saldría de eso, quizás el tipo ni tiene ganas… Obvio que si sale, buenísimo, jaja”.

• Bohemian Groove Corp es su sello, que comparte con los miembros de la Rip Gang (Saramalacara + Muerejoven + Odd Mami + Broke Carrey + Quentin + K4). “Todavía estamos creciendo y acomodándonos. En un futuro nos encantaría firmar a más artistas”.

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